domingo, 26 de agosto de 2012

Luna

No dormir pasa demasiada factura cuando debes ir al instituto a las 8 y media de la mañana. Anoche me quedé hablando por teléfono hasta las 5 de la madrugada y puff, me estoy tambaleando por las esquinas.
- ¡Luna!,¡despierta de una vez! -susurró Laura agarrándome del brazo.
- Hmmm...Lo siento, no he dormido nada bien -dije entre bostezos. Estábamos en clase de biología y no me habia enterado ni de la mitad pero entonces, ocurrió un milagro y sonó el timbre.
Tener clase de biología a ultima hora es una tortura.
Tras acabar las clases me subí al autobús y me dormí un poco hasta llegar a casa. Al llegar, solté la mochila al lado de la puerta, entré en la cocina y cogí algo para comer.
Mientras comía, mis padres llegaron del trabajo y comenzaron a hablar sobre mi abuela todo el rato, al parecer a mi padre no le hacia mucha gracia tener a su suegra todo el día metida en casa.
Mamá no queria pelear asi que, se recogió el pelo largo y castaño que tiene con una pinza, puso la musica a todo volumen y comenzó a limpiar el polvo sin hacer caso a lo que mi padre le estaba diciendo. Yo realmente alucinaba, el parecía estar hablando solo.
Mi madre es una persona muy atenta y normalmente escucha a los demás pero, con mi padre hace una excepción y pasa de el. En cierto modo la entiendo, llevan ya veinte años casados, estas cosas suceden tarde o temprano.
Y bueno...Yo soy la hija de estos dos sujetos tan extraños, me llamo Luna y mi historia comienza aquí.

Estaba demasiado aburrida como para ver los programas tan horrorosos que pasan por la tele pero no lo suficiente como para dormirme de nuevo así que para desaparecer un rato de casa, fuí a visitar a mis abuelos que viven en la calle de al lado.
Al entrar, noté que mi abuela estaba dormida, mi abuelo estaba viendo una película antigua y mi tía, que vive con ellos, no estaba. Me parece increible que con cuarenta y siete años siga viviendo con sus padres, yo en cambio, a mis dieciseis necesito mas independencia.
El silencio y la desesperacíón por hacer algo interesante despertaron mi curiosidad. La puerta del sótano estaba abierta y yo nunca había entrado allí.
Sin pensalo dos veces, crucé la puerta y comencé a observar todas las cosas viejas y polvorientas que habían en ese lugar. Encontré muchas fotos antiguas, quizás de cuando mis abuelos eran jóvenes pero, no reconocí a ninguno de los fotografiados asi que me cansé bastante pronto de verlas.
Cuando ya iba a salir de aquella habitación, ví algo que brillaba entre unos libros y no dudé en acercarme. Era un espejo con forma rectangular incrustado sobre una caja de madera del mismo tamaño o quizás un poco mas grande. Estaba muy sucio así que intenté limpiarlo con cuidado pero para mi desgracia, se cayó al suelo y la caja se abrió. El espejo no sufrió daños, algún que otro arañazo sin importancia...
- ¿Qué es esto? -pensé en voz alta.
La caja contenía una pluma y un libro en blanco, parecía un diario del siglo pasado o algo así.
Tenía que volver a casa, así que cerré la caja y me la lleve en el bolso. Aquella caja me despertaba demasiada curiosidad aunque en realidad no tenia nada de especial.
El día pasó volando y se acercaba la hora de dormir pero no lograba conciliar el sueño. Dí mil vueltas en la cama hasta que cogí la caja, un bolígrafo y comencé a escribir. Nunca había escrito un diario, tampoco sabía muy bien por donde empezar pero supuse que debía escribir como era yo y un poco sobre mi vida. Creí que debería escribirme a mí misma para dentro de unos años leerlo y recordar cosas pasadas.

''Querida yo, hoy no consigo dormir como normalmente así que he comenzado a escribir este diario.
Bueno, aunque esto ya lo sabes, soy Luna. No sé exactamente porque estoy haciendo esto...
Mido 1'69 aproximádamente y mi peso ronda los 55 kilos.
Mi pelo es de color dorado, bueno, podría decirse que es casi cobrizo y no es muy largo.
Mi piel es pálida.
Mis ojos son azules, de un color azul cielo con reflejos verdes.
Mi boca es pequeña y mi nariz aun mas, pero yo creo que así están perfectas.
Mi carácter es algo fuerte y soy muy sentimental, creo que soy de las únicas personas que llora viendo películas disney.
Tengo cambios de humor bastante repentinos debidos a mi madre. Es demasiado controladora.
Soy hija única pero no por ello recibo los mimos que quisiera.
Y bueno...creo que mi descripción acaba aquí por ahora.
Mi vida no es muy emocionante, a mis dieciseis años saco buenas calificaciones en el instituto, me gustan las películas románticas, los chicos románticos y me gusta que mi amiga Laura me regañe como si fuera mi madre aunque delante de ella lo niegue. Es la amiga perfecta. Nunca podría negarle nada. Es muy carismática y en cuestión de ligar no hay quien se le resista. Tiene el pelo largo y moreno, los ojos verdes y la piel bronceada que hace que cualquier chico se vuelva loco.
Yo en realidad no he tenido tiempo de estar con muchos chicos, llevo seis meses colada por el mismo y se de sobra que para el no significo mucho pero, almenos hay que intentarlo...
Es Adam. Tiene diecisiete años, los ojos marrones y el pelo rubio oscuro. Es la persona más perfecta que puede existir. Es simpático, deportista y su sonrisa pararía la M30 a las cuatro de la tarde.
El problema esque, a el solo le e escuchado decir mi nombre una vez y no se referia exactamente ami, se referia a su perra que se llama Luna. Aquello me deprimió bastante porque conmigo solo ha hablado dos veces para pedirme la hora y resulta que, esas veces yo no llevaba reloj.
Bueno, creo que me iré a dormir :) Besos Luna, te quiero."

Al día siguiente me levante mejor, había dormido más y fuí a clase como de costumbre. Esta vez, llevé el diario conmigo y en las horas libres me ponía a escribir las cosas que me estaban pasando en ese mismo instante. Pero hubo un momento en el que tuve que dejar de escribir.
Tenía a Adam frente a mí y esta vez no me estaba preguntando la hora.
- Luna -dijo acercándose a mi pupitre. Me parecia mentira que me estuviera hablando.
-¿Si? -dije haciéndome la interesante y cerrando el diario para que no viera los elogios que le escribía.
- ¿Me dejas los apuntes de Lengua? -dijo sonriendo con esa sonrisa suya que para el tiempo.
-Claro, aqui tienes -dije dándoselos. Ya decía yo que esto era demasiado bueno para ser verdad. Almenos sabe como me llamo.
Al volver del insti, escribí todo lo que me había pasado en el diario y mas tarde me quedé dormida.
                                                                  
                                                                    -Continuará-